Atencion Madres y Padres!

andador

La Podóloga Tania Iglesias de Clínica Aldaieta en Erandio, da unos consejos estudiados por diversos especialistas dentro de la PODOLOGÍA PEDIATRICA.
Los profesionales que se oponen al andador, son quienes atienden las consecuencias negativas que acarrea su uso en los más pequeños.
Se han emitido advertencias para disuadir a los padres el uso de andadores. Además, se advierte que estudios recientes indican que no sólo no favorecen a los bebés a caminar sino que incluso pueden llegar a dar lugar a retrasos en su desarrollo.
Su uso afecta la adquisición de una motricidad adecuada, porque cuando deja de usarlo el niño tiene que desaprender lo que aprendió y aprender a caminar por sus propios medios. Además de los riesgos de accidente: los andadores son inestables y el niño se desplaza a una gran velocidad, puede llegar a un metro por segundo, equivalente a 3,6 kilómetros por hora.
Entre las lesiones habituales figuran: golpes en la cabeza (por vuelcos o caídas de escaleras), fracturas, luxaciones dentarias, atrapamiento de dedos, hematomas, ahogamiento, envenenamiento por sustancias tóxicas, quemaduras, entre otras. Si bien en la mayoría de los casos se tratan de lesiones leves, existen casos documentados de accidentes graves con riesgo de vida para el bebé.
El problema de los andadores es estudiado a lo largo y ancho del mundo, en un informe varios pediatras concluyen que el uso de andadores, aumenta el riesgo de lesión por caída de escalera cuatro veces y el riesgo de fractura por esta caída, dos veces
Si bien en nuestro país los andadores se siguen comercializando (incluso recomendando) la opinión mayoritaria en su contra parece tener consenso. El Ministerio de Salud de la Nación, concluye que los andadores resultan sumamente peligrosos y son causa de numerosos accidentes. Además de ser perjudiciales para el normal desarrollo de los niños: La organización del equilibrio, la postura y los desplazamientos se ven seriamente obstaculizados.
Se aprende la marcha en un patrón equivocado de movimiento, que después hay que desaprender para aprender a caminar bien y obliga a los huesos y articulaciones a recibir una carga (el peso) cuando no están preparados para eso aún. Ni hablar sí el niño tiene una dificultad o discapacidad previa, todo esto se potencia.
El andador es una interferencia en el desarrollo de la motricidad del bebé, porque altera por completo la conciencia de su propio cuerpo y le modifica el dominio de sus genuinas capacidades. Y considera que muchos hábitos nocivos quedan a veces instalados sin ningún tipo de cuestionamiento hacia sus reales efectos a largo plazo. Las interferencias en el desarrollo temprano pueden ser a veces tan nocivas, que debamos dedicar el resto de nuestra vida a repararlas. Es el caso de quienes deben hacer reeducación postural, ir al kinesiólogo regularmente, hacerse masajes, etc., por padecer dolores crónicos o mala postura… que comenzó cuando era sólo un bebé.
Todos los profesionales consultados coinciden en desaconsejar categóricamente los andadores, cada uno desde su visión particular. Es concluyente respecto de su uso: “La Los niños que permanecen sentados en el andador aun no mantienen una posición erecta. Es importante recordar que los pies inicialmente están formados por cartílago. Y que a medida que pasan los años se van “fortaleciendo” y van adquiriendo su contextura ósea.
Es importante promover el gateo en niños pequeños que ayuda al niño a conocer más su cuerpo y a tomar más confianza. La maduración es un proceso biológico que es imposible acelerar.
Accidentes, lesiones, retrasos en el desarrollo, interferencia innecesaria, posturas forzadas que resultan negativas para los frágiles cuerpos de los bebé .
El uso de andadores, cuanto menos, está desaconsejado.